jueves, 16 de diciembre de 2010

Engaño.

Es irónico, si, el colmo de la ironía, como la rutina es siempre la misma y nos engaña a diario, todos los días te levantas, piensas que pasará algo diferente, algo que te hará soñar y te hará olvidar todo, esa misma persona te engaña cada día, te hace creer lo importante que eres y lo mucho que ocupas en ella, pero el tiempo pasa, el día transcurre y todo eso, a la hora de demostrarlo se olvida, dando pie a una melancólica y triste noche que te hace reflexionar y pensar, dices que todo va a cambiar, que no seguirá así, pero eso es mentira, al contrario de esa persona en la que tú no tienes hueco tú estás lleno de ella, de pies a cabeza, sin poder pensar en otra cosa y sin poder evitar levantarte y dar ese paso que todo lo cambie, inútil.

domingo, 12 de diciembre de 2010

No queda nada.

Miro, vuelvo a mirar, sí, veo el sueño de mi vida, mi mayor objeto de deseo, algo que en poco tiempo consiguió forjar una huella que permanece y seguira grabada para siempre, y que cada día amplia su tamaño, haciendo mas onda y dolorosa la herida, una herida que no cicatriza, una herida eterna que cada día se aleja más de su única cura.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Capítulo 1.

Su vida nunca fue fácil, en sus primeros recuerdos ya era abundante el desprecio, el maltrato sufrido por ellos, su familia, teóricamente sus más cercanos, él fue un error y eso le quisieron transmitir desde el comienzo.
Se creó así un ser cerrado a los demás, creció en una sombría infancia, sus palabras a lo largo de una semana se podían contar, oídos sordos a todo, resistencia y pasividad ante el maltrato físico y psicológico sufrido en casa. Pasaron así los años, su aspecto intimidaba, pero nadie le preguntó nunca de dónde salían esas marcas de violencia ni el motivo de la tristeza en la que andaba recluso, pero un día, todo cambió...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Eso.

A veces, cuando piensas que todo te va bien, te das cuenta de que no todo es tan perfecto, que lo fácil es posible pero lo difícil también.
Te das cuenta de que quizás no lo tengas todo, que te falte algo muy importante, algo que te haga seguir soñando noche tras noche.
Cuando piensas que la luz del túnel cada vez esta más lejos a tus espaldas, te das cuenta de que es más fácil seguir hacia delante que mirar atrás.
Vas descubriendo que poco a poco vas sonriendo más y que no lo tenías todo como pensabas, y vas sintiendo la necesidad de buscar ese objetivo que todos quieren, la felicidad.